Se han confundido de plaza de garage, me han dado por error una habitación diferente. Yolanda, la chica de recepción está de vacaciones.
Daba igual. Me faltaba algo muy gordo desde antes del peaje de Alagón.
Ha sido la misma autopista, la misma ciudad, el mismo hotel, el mismo panecillo crudo en la cena...
Pero esta vez, he venido prematuramente sola.
Inmensamente sola.
Un juramento entre las lágrimas. Volveré con él en septiembre, aunque Jaime haya empezado la guardería, aunque parezca que no le necesito.
Le necesito, mucho.
Volveré.
Con él.
Lo necesito. Tengo que poder seguir respirando como sea en esta ciudad hasta el viernes.