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A bitácora de Vesania:

El perfume de la felicidad

Parece ser que han encontrado la esencia, con cuentagotas, que provoca momentos de bienestar.

Los ingredientes se me antojan algo empalagosos, pero ¿qué mayor empalago que una persona artificialmente feliz?

Lo leo en cierzo.

En todo caso, parece que entre unos y otros consiguieron arrancarme este noviembre dulce, así que por favor que alguien me envíe a Vitoria un barril lleno.

 

1 comentario

Inde -

Si la encuentro, te mando un camión-cisterna. ¿Quiénes han sido los bárbaros que se te han llevado la dulzura de noviembre? Grrrrr...