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A bitácora de Vesania:

MADRE, AMOR.... Y SOLEDAD.

MADRE, AMOR.... Y SOLEDAD.

En la habitación de al lado, en el Hospital Infantil, había un niño con cierta discapacidad que no sabría explicaros exactamente.

A su lado, sus abuelos y su madre no se separaban día y noche de su lado. Le hablaban con un cariño increíble, le divertían, le cantaban, le hacían juegos. Conformaban una estampa preciosa de amor y felicidad a su alrededor.

Su madre, coja, bajita, y con la misma discapacidad del hijo.

El primer día que los vi, pensé, que era una pena que ese niño hubiera heredado aquella discapacidad. Siempre me pasa, sobretodo con los niños, pienso en lo injusto que es, y en por qué les "tocan" cosas así, con lo dura que es ya la vida de por sí.

Pensé también en cuanta gente pensará, si los ve en la calle o jugando en un parque, que a esa madre le tenían que haber impedido ser madre con esos antecedentes.

Sí, sí, no os llevéis las manos a la cabeza ahora. Es así. Probablemente muchos de los que pasamos por aquí no, ya nos vamos conociendo ;-)), pero otros muchos sí, seamos sinceros.

Incluso yo, que soy una defensora a ultranza de la vida y de su derecho, reconozco que se me encogía un poquito el alma al observar al pequeño.

Pero resulta que esa noche, en uno de mis paseos nocturnos por el pasillo observé cómo la enfermeras tenian con ellas una cunita con una niña de unos 5 meses, aunque entonces pensé que requeriría vigilancia especial, sin más.

A la mañana siguiente, en la máquina del café, desayunando (o algo así ;-)), y hablando con otras madres, una de ellas, con el corazón en un puño, nos contaba que a esa niña no la había venido a ver nadie, en más de una semana que llevaba ingresada, y que por las noches, a veces, se la llevaban las enfermeras, para que sus lloros desconsolados no impidieran descansar a los demás niños.

Ahora sí. Dejaros sobrecoger.

Nos contaron las enfermeras que tenían varios casos de esos casi siempre. Evidentemente se ponen en manos de Asuntos Sociales.

Niños y bebés "abandonados" en el Hospital, de padres que dicen no poder acudir a verles por razones y excusas mil.

Excusas poco válidas cuando el horario es ilimitado, se puede entrar y salir dia y noche sin problemas. Allí, lo importante son los pequeños y te facilitan que les acompañes lo que sea y cuando sea.

Casi me echo a llorar al pensar en que mi hijo pudiera estar allí solo, días y noches. Y me sobrecogió la imagen de aquel bebé precioso, en su inmensa cuna solica, sin una madre mirándole a su lado.

Pensé en esa niña preciosa, sin discapacidad física ninguna, y en el niño de la habitación vecina con sus problemas.

Pensé en una madre y en la otra. Pensé en un embarazo y en otro. Pensé en una felicidad y en ¿la otra?.

Y pensé lo difícil e injusto que es erigirse en jueces y en moralistas. Y en lo alegremente que lo hacemos.

Y pensé que mi "vecinico" tenía mucha suerte de tener esa madre maravillosa.

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2 comentarios

Vesania.- -

Gracias Isabel, pues sí fíjate por dónde que este es uno de esos post que escribes de tirón con el corazón... y precisamente no tenía comentaros, y me extrañaba, y no sé... supongo que al final, queremos cosas alegres, que con el bombardeo de la crisis y demás, necesitamos sonreír más.
Un abrazo Isa.

Isabel -

No me extraña que este post no tenga comentarios, es que lo dices ya todo tú!
Un beso.
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