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A bitácora de Vesania:

EL MARICÓN AQUÍ, SOY YO.

EL MARICÓN AQUÍ, SOY YO.

Leo una anécdota en Dosmanzanas, muy bien explicada, acerca de la violencia verbal, de los poco amigables y banales que pueden ser ciertas frases, o exclamaciones.

De la necesidad de cortar por lo sano con ciertas cosas, de sanearnos mentalmente en muchos temas. No sirve ni la llamada a la tradición, ni el jurar y perjurar que no se quiere ofender, ni siquiera defenderlo como una broma sin maldad. El lenguaje es algo más, es otra forma de violencia más o menos sutil contra el diferente...

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