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A bitácora de Vesania:

CONVULSIONES FEBRILES EN NIÑOS MENORES DE 6 AÑOS.

CONVULSIONES FEBRILES EN NIÑOS MENORES DE 6 AÑOS.

Las convulsiones febriles afectan a algo menos del 5% de los niños entre 6 meses y 6 años. Y solamente 1 de cada 3 niños que han tenido una vuelven a repetir el episodio después.

Se trata de episodios relacionados con subidas bruscas de fiebre (no tiene por qué ser alta, sino rápida), en las que el cuerpo del pequeño reacciona con fuertes espasmos y mirada perdida, para posteriormente, cuando ceden, quedarse en estado seminconsciente.

No son peligrosas, no afectan neurológicamente al niño y no revisten por tanto gravedad, a pesar de que para el que las vive, suelen resultar experiencias ciertamente traumáticas, al desconocer qué está pasando, y creer, por lo impresionante del cuadro, que el menor está muriendo asfixiado, o que le está afectando algún tipo de parálisis cerebral.

Si nos ocurre por primera vez, NO HAY QUE PERDER LA CALMA, aunque sea difícil, pero sí que hay que actuar con celeridad. 

Hay que coger al niño, quitarle la ropa y refrescarle la cara, las manos,  y acudir sin agobios, pero sin pausa, a urgencias de un Hospital Infantil. Intentar recordar cuanto tiempo lleva de crisis, en minutos, y si es posible, tomarle la temperatura.

En el hospital examinarán preventivamente al niño y le administrarán si es necesario medicación intravenosa. También nos explicarán qué ha ocurrido, nos dirán que no existe ningún riesgo para la salud del niño, lo ingresarán en observación al menos 24 horas, y nos darán un informe y una medicación que es un microenema de diazepam por si volviera a ocurrir.

No hay que obsesionarse, es raro que ocurra, incluso si el niño ha tenido un episodio ya, y lo más importante, NO REVISTEN GRAVEDAD ALGUNA a pesar de lo impresionante que es el cuadro que se presenta.

 

Nosotros vivimos las semana pasada esta experiencia, que no le desearía ni a mi peor enemigo, y que a pesar de que está superado, el niño está perfectamente, y sabemos que no es grave.... todavía sigo impresionada y triste.

Le preguntaba al pediatra por qué no nos cuentan estas y otras cosas cuando se es padre, el las múltiples revisiones, o cursos que haces, y me sonreía diciendo que es motivo de discusión entre el personal sanitario en muchos congresos, pero que al final se opta por no alarmar a muchos apdres que podrían reaccionar enfermizamente en cuanto vieran unas décimas de fiebre en su hijo, y que teniendo en cuenta que es rara su aparición, y que no afecta en absoluto a la salud de los niños se opta por no decirlo.

Yo, que soy de otra manera, y que considero la información muy importante, opino lo contrario. Dado que el cuadro es horrible de vivir, y que la duda e incertidumbre de no saber qué está pasando ni si sobrevivirá tu hijo en esos momentos, considero que es importante saber que puede pasar, cómo es, y que NO es grave... para intentar en la medida de lo posible mantener la calma y actuar adecuadamente.

En fin, lo dicho, ójala no lo vivais, y a los que lo hemos vivido, que no nos pase más... a pesar de todo lo inocuo que sea.

Muchos besos.

 

 

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4 comentarios

Inde -

Pues yo estoy con Vesania: lo ideal sería saber. Lo mismo que tener unas nociones de primeros auxilios.

porque, bueno, admitamos que en el caso de las convulsiones febriles "no pasa nada" porque no peligra la vida del niño... pero es que tampoco nos dan pautas básicas de actuación para cuando sí hay peligro o riesgo grave, ni nos enseñan a reconocer esos síntomas.

Siempre que llevas a un niño al pediatra de Urgencias, con fiebre, hacen la misma pauta de reconocimiento: le palpan la barriga, le doblan el cuello a ver si está rígido (para descartar meningitis, supongo), le miran la piel a ver si tiene petequias...

¿No podrían informarnos un poco a los padres? Vale que quizá al principio todo nos alarmaría; pero también los médicos comentan a veces lo frecuente que es que entre los estudiantes de Medicina al principio te dé la sensación, conforme te vas enterando de las cosas, de que todo eso te está pasando a ti, y te entran neuras... que luego se pasan. Es el precio del aprendizaje. Pero siempre es positivo saber.

Santi -

No quise preguntar cuando me enteré, quizá, pensé, no sea el momento.
Ahora me alegro de que todo haya ido bien.
Y, como hipocondríaco, te aseguro que es mejor que los padres no sepamos ciertas cosas.

JoseAngel -

Buf, qué pánicos se pasan con los críos. Y es que a veces les dan unas cosas nunca vistas.

Roberto A. -

¡Vaya susto! Gracias por la información. (ya que los médicos no se dignan...)
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